viernes, 8 de diciembre de 2017

Citas: No hay cielo sobre Berlín - Helga Schneider

"Cuando se abrió la puerta, vi a una mujer que se parecía a mí de un modo asombroso. La abracé llorando, vencida por una felicidad incrédula y dispuesta a comprender, a perdonar, a sepultar el pasado bajo una losa".

"Pero lo que me dijo a continuación fue incluso más grave que el hecho de renegar de su papel de madre. «Fui condenada por el Tribunal de  Núremberg a seis años de cárcel por crímenes de guerra, pero eso ya no tiene importancia. Con el nazismo yo era alguien; después, nunca he sido nada»".

"Si en 1941 ella había decidido que no quería a su hija, ¡ahora era yo la que no quería a esa madre!".

"Borró todas las huellas de mi madre como si la casa hubiese estado infectada de peste".

"Una mañana, Ursula me asestó otro duro golpe. Nos encontramos por la calle a unas amigas suyas que trabajaban en el hospital militar y ella presentó con toda tranquilidad a Peter como a su hijo y a mí como a la hijastra. Eso terminó de convencerme de que ella sólo había aceptado a mi hermano; yo era simplemente un apéndice y, además, desagradecida. El mensaje era claro, lo había entendido hacía tiempo. No me querían. Me sentía sola, me habría gustado morirme".

"Era consciente de mi aislamiento; de golpe, una profunda sensación de soledad me invadió con tal violencia que me dejó pasmada, sin aliento. Oleadas de ansiedad me recorrían la espalda como escalofríos".

"Empecé a llorar con sollozos fuertes y dolorosos. Lloré mucho, y cuanto más me sacudía el llanto, más me dominaba una ira rebelde: ¿por qué ni siquiera Dios me quería?".

"Me lié a patadas con el tronco de un árbol, pero en realidad estaba pateando a Dios. ¡A ese Dios que no estaba!".

"De pronto se levantó el viento y sacudió las ramas de los árboles, que liberaron un torbellino de hojas muertas. Las hojas caían como borrachas, revoloteando como grandes mariposas perdidas que intentan unirse a sus compañeras en el lecho de muerte".

"A veces, actuar de forma responsable puede obrar milagros".

"—¿Tu madre? —pregunté distraídamente.
—Tu abuela. Conseguimos enterrarla en el cementerio de Lichtenberg.
¿Abuela? Ah, ya, quería decir la abuela política; entonces me rebelé y exclamé:
—¡Mi abuela está en Polonia!
Hilde se detuvo y dijo con voz ácida:
—Te guste o no, mi madre era tu abuela".

"—No te vuelvas, por favor...
Pero yo me giré al instante, y entonces la vi. Era la mujer que había gritado «¡corred al refugio!».
Yacía un poco más allá en un charco de sangre, sin cabeza. Vomité. Vomité el alma. Vomité todo el horror que sentía por el mundo".

"—¿Quiere parar de una vez? —rugió con maldad un hombre anciano mientras lanzaba a la mujer una furiosa mirada de reproche. Pero la vieja respondió con tranquilidad:
—A usted también le vendría bien hablar con el Señor, Herr Hammer.
El otro contestó con desprecio:
—¡Un Dios que permite esta guerra no merece una oración! —Y escupió en el suelo".

"Cuando suenan las sirenas, bajamos corriendo al sótano; cuando pasa la alarma, regresamos a las casas. Es un continuo subir y bajar escaleras, y al desasosiego se suman el constante terror y el agotamiento que produce el hambre".

"El mundo ya no tiene nada que ofrecerme porque me lo ha quitado todo: la infancia, a mi madre, a mi padre, a la abuela, a mi hermano. ¿Qué me queda? El hambre, la sed, el miedo, el frío, la soledad".

"En el frío comedor, me acerco al cuadro que pintó mi padre y lo observo con desesperación. Me gustaría clavar las uñas en la tela y desgarrar su superficie. Me gustaría desgarrarla hasta que se me gastasen las uñas para ver si debajo encuentro algo de mi padre, un reflejo, un atisbo. Me gustaría arrancar ese cuadro de la pared y escarbar en los colores, separar los rojos de los verdes para descubrir un gesto de mi padre, el eco de su respiración, del latido de su corazón".

"—¡Tengo hambre! —declara Peter con sus puñitos en las caderas.
—Todavía no es de noche —le recuerda la madrastra—. Si te doy ahora tu ración de pan, ¿qué te quedará para la cena?
—¡Pero yo tengo hambre ahora!
—¡Un auténtico alemán sabe controlarse, Peter!".

"Quiero un cielo azul que no esté atravesado por los pájaros negros. Quiero respirar un aire que no huela a cadáveres y noches que no exploten sobre mi cabeza. ¡Quiero un Dios que detenga la guerra!".

"Da igual adónde dirija la mirada, siempre me topo con ruinas y montañas de escombros sin fin".

"El SS grita satisfecho: «¡Todo en orden! Heil Hitler!», y salta fuera del vehículo.
—¡Malditos! —estalla Herr Klug.
—¡Por favor, sujete la lengua! —lo reprende Marianne.
—¡Sujete unos cojones! —masculla el conductor, y arranca de nuevo".

"Un día nos comunican que el Führer vendrá a saludarnos y Peter se ilumina de alegría. ¡Igual que si le hubiesen prometido que vería a Papá Noel en persona!".

"Seguí mirando, incrédula, atónita. Como si me despertase de un sueño, la realidad me atrapó con brutalidad: ¡la guerra seguía, no había cambiado nada! ¿Por qué me había hecho ilusiones?".

"Opa me dice:
—Échate en la cama, pequeña, y olvídalo todo si puedes. —Y me ayuda a subir a la cama que está sobre la de Peter. Intento concentrarme en la pared para no pensar en los cazas que ahí fuera esparcen la muerte".

"Pero en ese momento suena la alarma, y dos minutos después empieza un rabioso martilleo de fuego. Un arroyo de cal corre a lo largo de la tubería, las paredes tiemblan. ¿Tendré tiempo de crecer? ¿Tendrá Opa tiempo de envejecer?".

"Un día se me ocurrió mirarme en un espejo, y lo que allí se reflejaba me aterrorizó. Vi una cara descarnada con las mejillas hundidas, la piel de un gris amarillento y unas oscuras ojeras. ¡Qué horror! El pelo estaba pegado al cráneo en mechones sucios y tenía una sombra tan patética en los ojos que experimenté un sentimiento de odio por mí misma".

"Me pregunté con asombro por qué construían los hombres las ciudades si luego permitían que fuesen incendiadas".

"Nos encontrábamos todos allí cuando sonó la alarma. Por entonces estábamos casi siempre bajo el fuego de las bombas, por lo que oír las sirenas nos parecía casi más normal que no oírlas. Cada uno fue a su lugar preferido; ¡si teníamos que morir, al menos que muriésemos en el lugar que más nos gustaba!".

"Aquella mañana yo estaba muy alterada: ¡no entendía y no quería entender! ¡No quería seguir viviendo de ese modo, estaba harta! ¡No quería saber nada más de aquella absurda existencia que llevábamos!".

"Si la sed era un infierno porque excavaba túneles en el deseo ardiente y hacía que soñáramos con grifos y fuentes rebosantes de agua, el hambre no era para menos".

"Un día, recibimos la noticia de que mi padre había resultado herido y se encontraba en un hospital militar cerca de Frankfurt. Lloré de alegría porque, al menos, sabía que estaba vivo".

"Una semana después de la desventura de las raíces, Frau Fichtner exclamó justo cuando sonaba la alarma:
—Dios mío, ya estoy cansada de toda esta historia. ¿Por qué no puedo morir?
Cerró los ojos, se dejó caer a un lado y expiró. En un primer momento, pensamos que estaba dormida, pero luego vimos que el cuerpo había adquirido sobre el colchón una postura demasiado rígida y extraña. Cuando alguien se acercó advirtió de inmediato que tenía el corazón parado.
—Una bonita muerte —comentó Herr Hammer—, yo firmaría por eso".

"Los hombres podían destruir Berlín y quizá el mundo entero, pero el sol alumbraría todos los horrores y al final daría un nuevo calor a la vida".

"Lo odiaba todo. Odiaba el mundo, a mí, mi suciedad, mi miseria, el sótano al que tendría que volver en un minuto y la guerra que me obligaba a vegetar. Todos, sin distinción, me habían traicionado: mi madre, mi padre, la madrastra, Alemania, el mundo. La vida. ¡Dios!
Ofuscada por el odio, eché a correr hacia la puerta. Opa me miró sin comprender y gritó:
—¡Pensaba darte cinco minutos más, tesoro!
Pero yo contesté con maldad, hostilidad, rebeldía, resentimiento:
—¡No los quiero! ¡No quiero tus cinco minutos! ¡No quiero nada más, sólo quiero morir! —Y regresé temblando a mi prisión".

"—¿Dónde está el otro trozo de pierna?
Le ordenaron que guardase silencio.
—Chist... ¿Qué dices? ¡El doctor podría oírte y molestarse!
—¿Dónde está el otro trozo de pierna? —repitió Peter alzando la voz. Entonces el médico se despertó y respondió:
—Me la ha arrancado una granada, muchacho. ¿Quieres prometerme una cosa?
—Sí... —susurró Peter, al que había pillado por sorpresa.
—Prométeme que de mayor no permitirás que haya otra guerra —dijo el viejo.
—¿Por qué? —preguntó Peter mientras se pellizcaba las mejillas.
—Porque la guerra no es digna de los hombres.
—¿Por qué?
—Porque en la guerra la gente se ve obligada a comportarse de forma antinatural".

"Bromas cansadas en el oscuro sótano, angustiosas hipótesis sobre la llegada de los rusos, negras previsiones sobre un futuro incierto, mientras el viejo de siempre seguía orinándose encima y usábamos un cubo en lugar de un váter, sin ninguna posibilidad de conseguir papel higiénico. Habíamos hecho de todo para remediar aquella ridícula carencia. Habíamos reducido a pedacitos sábanas y paños de cocina. Al final recurrimos a los libros, de los que elegíamos los de papel más suave. Pasaban así bajo nuestras nalgas páginas preciosas de Nietzsche o de Shakespeare. Al principio, alguien sacó chistes sobre el tema, pero pronto lo hicieron callar.
—Cuando la cultura se va a la mierda —dijo Herr Mannheim, que había sido periodista—, un pueblo está en las últimas".

"Rechacé a mi madre, aunque fue a costa de un doloroso y desgarrador conflicto interior. La perdí por segunda vez. Aquel vacío aún me pesa, no he podido librarme de él. Es el vacío más pesado que un ser humano puede soportar; un vacío que es como un enemigo astuto que siempre está listo para hacer que caigas, para debilitarte, para hacerte frágil y convertirte en presa fácil de consuelos ficticios. Me ha costado mucha lucha y mucho dolor".

"Entonces un ruso del grupo se adelantó y le apuntó entre los ojos con el fusil.
—¡Tú dar urri o tú kaputt!
Pero el viejo no se echó atrás, continuó lloriqueando con una obstinación ridícula e irracional.
—¡El reloj no, por favor! ¡Por favor!
—Suelta el reloj, idiota —bisbiseó Herr Hammer.
—¡No, no quiero!
—¡Que lo sueltes, maldita sea!
El viejo se ahogaba en un ronco gimoteo. Entonces el ruso le dijo con desprecio:
—¿Tú llorar por urri? ¡Tú idiot! ¡Llorar más por tu ciudad! —Y le arrancó de forma brutal el reloj de la muñeca. El viejo empezó a sollozar espasmódicamente".

"Herr Mannheim dijo al viejo que no había querido soltar el reloj:
—Es usted más terco que una mula. ¿Cómo se le ocurre ponerse a discutir con un ruso?
—Mi reloj... —El otro retomó sus lamentaciones—. Era el único recuerdo de mi esposa...
—¿Es que no sabe que ese ruso podía haberlo matado?
—¿Por un reloj? —protestó el viejo.
—¡Creo que usted no se entera de nada! —concluyó Herr Mannheim".

"Estuve mirando la mancha con malestar creciente hasta que la madrastra me dijo:
—¡No mires eso! —Yo le pregunté por qué—. ¡No mires y punto! —fue su respuesta, la imperiosa respuesta de siempre; pero aquella vez no la acepté.
—Dime por qué —insistí con rebeldía.
Ella me lanzó una mirada de fastidio, suspiró y respondió deprisa:
—¡Porque podría quedarse impreso en tu mente, por eso!
—¡No quiero olvidar! —contesté por instinto, aunque no tenía claro el motivo. Ella hizo un gesto de rabia, se recogió con la mano un mechón de pelo sucio y afirmó con voz seca y categórica:
—¡Es mejor olvidar!".

"Un día, aquel viejo, que era un avispado cuentacuentos dotado de un humor macabro, me hizo reír. Dijo: «¡El hedor de los muertos de Berlín se podría soportar si no estuviese el de los vivos!» ¡Pero él tampoco olía a lavanda!".

"Hasta Peter y Egon pasaban el tiempo durmiendo; parecían dos ramitas tronchadas con la savia seca. Cuando veía a mi hermano en aquel estado me preguntaba con un escalofrío: ¿cómo puede un niño de cinco años estar ya cansado de la vida?".

"—¿Qué tiene, Frau Bittner, se siente mal?
Ella sacudió la cabeza, atrapó al vuelo una horquilla que se le caía junto a un mechón de pelo, la fijó en su lugar con expresión pensativa y dijo medio atontada:
—Ha acabado la guerra.
La frase tuvo el efecto de una mecha.
—¡¿Qué?! —gritó Herr Hammer, y saltó del camastro—".

"La madrastra me abrazó y murmuró con emoción:
—Ahora todo volverá a ser como antes, ya lo verás.
Pero yo no entendía si hablaba de ella misma, de mí o del destino de Alemania".

"Las enfermedades infecciosas se extendían, y los piojos, las chinches y las ratas eran los soberanos absolutos. Nadie había vuelto a la escuela, nadie trabajaba. De los sótanos, los refugios y las bocas del tren subterráneo salían pobres espectros sucios y cubiertos con harapos, destrozados en cuerpo y alma. Eran alemanes, representantes de la raza superior, según Adolf Hitler, de la raza dominante. Pero, en realidad, sólo eran sombras".

"—¡Helga! —llamó Opa—. ¿Nos vamos?
Para nosotros, el infierno había acabado. Nuevos horizontes, nueva vida. ¡Había acabado la guerra!
Adiós, sótano".

"Frente a la puerta de la vivienda de Hilde, Opa dejó la maleta y preguntó:
—¿Qué hacías allí abajo? ¿Habías olvidado algo?
—Sólo miraba —contesté—, miraba para no olvidar nada.
Él me acarició el pelo y susurró:
—Eres una niña especial. —Y metió la llave en la cerradura".

"A veces tenía miedo de que la guerra no hubiese acabado de verdad y de que nos sorprendiera en casa y de noche un ataque aéreo imprevisto. Aún tenía miedo de morir".

"—Opa, ¿quiénes son los malos, los rusos o los alemanes? —Yo seguía atormentándolo, pero él continuó respondiendo en tono afable.
—En todos los pueblos y razas hay hombres buenos y hombres malos; quizá el pueblo alemán tenga una tendencia que en el ruso parece menos acentuada: el fanatismo.
—¿Qué es el fanatismo?
—El fanatismo es cuando se hacen las cosas con un empeño tan exagerado que te vuelves ciego y sordo y acrítico".

"—¿Por qué no ha venido nunca Stefan?
La madrastra suspiró.
—Porque estaba en la guerra, ¡y tienes que llamarlo Vati!
—Me da vergüenza.
—¡Pero si es tu padre!
—Me da vergüenza.
La madrastra se levantó del sillón.
—Ya me tienes harta, jovencito. Voy a prepararme.
—¡Yo también voy a la estación!
—¡No! —gritó la madrastra, y añadió—: ¡Es mi marido, tesoro!
—¡Mío también! ¡Mío también!
—¡Por Dios, es tu padre, Peterlein!".

"—¿Quieres un caramelo?
Peter se acercó a ella y tomó algo de su mano, pero antes de que pudiese llevárselo a la boca lo frenó Opa:
—¡Alto! ¡Déjame ver lo que es!
—¡No!
—¡Que me dejes verlo! —Era una pastilla para el dolor de garganta—. No es un caramelo. ¡Tírala!
—¡No!
—¡Está buena! —gritó la niña—, tenemos muchas en casa, mi padre era médico.
—¡Tírala, Peter! —Pero mi hermanito, que no tenía intención de obedecer, se metió la pastilla en la boca y se la tragó sin masticar. La pastilla se le fue por mal sitio y empezó a toser y a ponerse morado hasta que Opa le dio una palmada en la espalda; nos dio un susto de muerte. Cuando pasó el peligro de que se ahogase, Opa dijo—: ¡A casa! El paseo ha terminado.
—¿Ya? —gruñó Peter, que tenía una cara muy larga y lloraba porque había escupido la pastilla.
El tiempo no quería pasar".

"—Entonces, ¿qué harás?
—Volveremos a Austria y buscaré un empleo.
—¡A Austria! —exclamé con sorpresa.
—Nosotros somos austriacos —me recordó—. Yo no quiero seguir en este país, en esta ciudad.
Aquí ya no me queda nada".


"Echo un último vistazo por la ventanilla: detrás no tengo nada; delante, sólo lo desconocido".




Helga Schneider

lunes, 4 de diciembre de 2017

Citas: La cueva embrujada - Christopher Pike

"—La ciencia nunca ha podido desmostar que descendamos de los monos. Te olvidas del eslabón perdido.
—¿Qué pasa con él? —preguntó Watch.
—Sigue perdido —le informó Adam, y bebió un sorbo de su batido de leche y vainilla".

"—No estoy colado por nadie —aseguró Adam visiblemente enojado.
Sally se burló de él.
—Venga ya, Adam. Te pones tan nervioso cuando estás junto a Cindy que hasta tartamudeas".

"—¿Por qué te apetece tanto encontrarte con un tío mitad mono, mitad hombre? —preguntó Sally.
Cindy se encogió de hombros.
—Si realmente hubiera criaturas así en esta cueva, sería el descubrimiento de mi vida.
—Si realmente hubiera criaturas así en esta cueva —apostilló Sally—, tu vida sería muy corta".

"—Quizás deberíamos visitar la cueva en otro momento —sugirió Adam—. Cuando dispongamos de más tiempo.
—O cuando tengamos intención de suicidarnos —añadió Sally".

"—¿Están seguros de haber oído algo? ¿Y si sólo lo imaginamos?
—En este pueblo no necesitas la imaginación —afirmó Sally—. La realidad ya es por sí misma una pesadilla".

"—¿Sabes qué se ha de hacer para que la entrada de la cueva vuelva a abrirse?
—Pues claro. Tienes que esperar. Al final vuelve a abrirse.
—¿Y cuánto tiempo tarda?
Bum se rascó la cabeza.
—Años.
—Pero mis amigos ya habrán muerto para entonces.
—Ése es el problema".

"—Nunca sabes a quién vas a conocer cuando te despiertas por la mañana —sentenció Adam".





Christopher Pike

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Citas: El aullido del fantasma - Christopher Pike

"—¡Por favor! —rogó Neil, como el crío de cinco años que era—. Tendré cuidado.
Cindy sonrió a su hermano pequeño.
—Tú no sabes lo que significa esa palabra.
Neil frunció el ceño.
—¿Qué palabra?
—Cuidado, tonto".

"Le hubiera gustado que su padre estuviese vivo para acompañarlos en sus paseos. Sí, que estuviese vivo".

"El océano es una dama,
amable con todas las personas.
Pero si olvidas su terrible humor,
sus aguas frías, las montañas que forman sus olas,
entonces puedes caer
en una tumba de heladas sombras,
donde de alimento a los peces servirás.

El océano es una princesa
amable y hermosa.
Pero si te aventuras en las profundidades,
en los dominios de las sombras
Entonces te despertarás
en una tumba horrorosa,
donde de alimento a los tiburones servirás".

"—¡Neil! —gritó Cindy.
El viento continuaba aullando y el gritó de la niña se perdió en la inmensidad del cruel mar.
Nadie la oyó. Nadie acudió en su ayuda".

"—No es que piense que sea verdad…
—En este pueblo no conviene pensar demasiado —replicó Sally—. A veces tienes que confiar en la intuición".

"—¿Cómo hemos pasado de hablar de Fantasville a mi vida privada?
—¿Qué vida privada? —objetó Sally—. Tú no tienes vida privada. No tienes novia…
—Sólo tengo doce años argumento Adam.
No me hace falta ninguna novia.
—Es verdad suspiró Sally.— Espera a tener dieciocho. Deja que la vida pase de largo. Desperdicia tus mejores años".

"—Genial. Ríndete antes de intentarlo".

"Watch tenía razón era muy guapa. Tenía el pelo largo y rubio: casi le llegaba a la cintura. Los ojos eran grandes y azules. A Adam le recordaron el color del cielo cuando amanece".

"—Parece estar muy triste.
Watch asintió.
—Igual que una flor que ha sido pisoteada.
—Sí, como una hermosa rosa se marchita añadió Adam, al que de repente le entró la vena poética".

"—¡Un momento! —protestó Sally—. ¿No se estarán enamorando de ella?
—El amor es solo una emoción que solo conozco por mis lecturas dijo Watch.
—Es la primera vez que la veo dijo Adam.— ¿Cómo voy a estar enamorado?
—Ya ves, tú me gustaste desde el primer momento en que te vi señalo Sally".

"Estaba a punto de dar el primer paso cuando una mano e tocó el brazo. Era Cindy. Su  rostro mostraba preocupación. Por segunda vez en ese día encontró sus ojos azules, muy bellos, tanto como su brillante pelo rubio iluminado por el sol".

"—Hola, ¿hay alguien aquí?
Sólo le contestó el eco de su voz:
Hola ¿hay alguien aquí?… aquí… aquí…
Cada repetición era más estridente que la anterior más fantasmal.
… Aquí… aquí… aquí …
De hecho, sonaba como si un fantasma le respondiera. Y no e estaba dando la bienvenida a su morada; no era un fantasma amistoso.
Vete de aquí. Vete de aquí.
Adam sintió un escalofrío.
Vete de aquí. Vete de aquí".

"—¿Y qué haremos si aparece un tiburón? —soltó Adam.
—Rezar intervino Sally.
—Ir hacia el fondo la contradijo Watch.— Y rezar".

"—¡Pero qué dices! —gritó Sally—. Se suponía que debías cuidar de Adam.
—Lo siento dijo Watch.
—¡Lo sientes! —exclamó Sally—. ¡Acabas de dejar morir al chico de mi vida!
—La vida es muy larga contestó Watch.— Con el tiempo, podrías conocer a otro que te gustara".

"—Los fantasmas a veces son una compañía agradable dijo Watch.— Recuerda a Casper. Era un tío muy majo.
—Casper era un quejica dijo Sally.— Siempre se estaba lamentando de estar muerto. Tendría que haber vivido un par de semanas en Fantasville y ver por lo que nosotros estamos pasando. Ya verías que pronto dejaba de quejarse".

"—No te sueltes gritó Cindy.
—Esta chica sabe dar consejos dijo Sally sarcásticamente".

"—¿Te están atacando? —preguntó Sally.
—No tranquila. No me pasa nada dijo Adam.
—No le pasa nada le dijo Sally a los otros.— Se ha meado en los pantalones, pero no le pasa nada".




Christopher Pike

domingo, 26 de noviembre de 2017

Citas: Sobre pájaros y animales - Yasunari Kawabata


"Si quería buscar malos presagios, el hecho de haber dejado en casa dos cadáveres sin enterrar era peor suerte que cruzarse con un funeral".

"Cercano ya a los cuarenta años, sintió que le invadía un calor juvenil, y permaneció en pie sobre la mesa contemplando largamente el altar".

"—¿Y es por eso que tiene animales?
—Con los animales es diferente. He de tener a mi alrededor algo vivo y dinámico".

"—¿Otro pájaro? —se lamentaba la criada.
—Tendrías que estar contenta. No es un precio demasiado alto por hacerme feliz cuatro o cinco días".

"Como si no conviniera que los otros vieran el cadáver, lo sacó y, sin decírselo a la criada, lo tiró al cubo de la basura. «Una horrible especie de asesinato», pensó".

"—Si ha de hacer tales distinciones, ¿por qué vive con pájaros y animales?
Hay un buen objeto para sustituirles llamado ser humano".

"La familia de la casa verde tenía tres o cuatro alondras.
Probablemente se habían deshecho de una que no quería cantar. El impulso piadoso le abandonó con rapidez; no tenía objeto quedarse con un pájaro que había sido desechado como si fuera basura".

"El amor hacia pájaros y animales se convierte en una búsqueda de los superiores, y de este modo la crueldad echa raíces".

"En su soledad, llegó a su arbitraria conclusión: no le gustaba la gente".

"Maridos y esposas, padres e hijos, hermanos y hermanas: los vínculos no se rompían con facilidad ni siquiera con la persona menos satisfactoria. Había que resignarse a vivir con ellos. Y todo el mundo poseía lo que se llama un ego".

"—¿Es cierto que se pierde la capacidad de sentir cuando estás en este negocio?
—Suele ocurrir, pero si encuentras a un hombre que te guste… y no puedes llamarlo negocio cuando tienes dos o tres hombres fijos".

"La fresca dulzura del nacimiento de una nueva vida invadió su ser, y sintió el deseo de salir a pasear".

"Un hombre se siente atraído hacia una mujer parecida a su madre, ama a una mujer que se parezca a su primera novia y desea casarse con una mujer que sea como su difunta esposa. ¿Acaso no es lo mismo con los pájaros y animales?".

"—Pero puedo salvarlos, si quiero.
—Sería mejor dejarles morir.
—¿Ah, sí?
Sintió una repentina pérdida de fuerzas, como si fuera a desmayarse. Subió a su despacho y, después de colocar la jaula al sol, ante la ventana, contempló morir a los reyezuelos con mirada ausente".

"Un hombre joven estaba maquillando a Chikako.
En el rostro blanco e inmóvil, totalmente entregado al hombre, los ojos estaban cerrados, el mentón algo levantado; los labios, las cejas y las pestañas aún no habían sido pintados.
Era el rostro de una muñeca sin vida, un rostro muerto".

"—Dicen que pataleas contra la falda. Átame muy fuerte las piernas.
Al atar sus piernas con un cordel fino, se sorprendió de nuevo ante su belleza.
Pensó: «Dirán que he muerto con una mujer hermosa»".

"En el fondo de su corazón sabía que ocurriera lo que ocurriese, debía conservar a esta mujer".





Yasunari Kawabata

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Citas: Un brazo - Yasunari Kawabata

"—Tal vez se parezca a un anillo de perdida, pero no me importa. Lo llevo, y cuando me lo quito es como si estuviera abandonando a mi madre".

"Probablemente no me estaba asegurando de la presencia del brazo sino de mi propia felicidad".

"Y en la redondez del brazo yo podía sentir sus piernas mientras caminaba. Las movería grácilmente, como un pájaro pequeño o una mariposa trasladándose de flor en flor. Habría la misma melodía sutil en la punta de su lengua cuando besara".

"Mi corazón desbocado me causaba vértigo, y sabía que tendría la mano caliente. Quería que el calor permaneciera así, pues era el calor de la propia muchacha. Y la fresca sensación que había en mi mano me comunicaba el placer del brazo. Era como sus pechos, aún no tocados por un hombre".

"En una noche así podía haber ángeles y fantasmas por la calle, protegiendo a las mujeres".

"Como no soy zurdo, tuve cierta dificultad en abrir la puerta. Cuanto más lo intentaba, más temblaba mi mano, como si estuviera dominada por el terror que sigue a un crimen. Algo estaría esperándome dentro de la habitación, una habitación donde vivía solo; ¿y no era la soledad una presencia?".

"—¿Tienes miedo de algo? —Pareció decir el brazo—. ¿Hay algo aquí dentro?
—¿Crees que puede haberlo?
—Percibo cierto olor.
—¿Olor? Debe ser el tuyo. ¿No ves rastros de mi sombra allí arriba, en la oscuridad? Mira con atención. Quizá mi sombra esperara mi regreso".

"—De modo que aquí es donde pasaremos la noche. Estaré muy quieto.
—¿Ah, sí?
—Permaneceré a tu lado y no a tu lado".

"Cada día y cada noche las energías de la muchacha se dedicaban a dar brillo a esta belleza trágica. Penetraba mi soledad. Tal vez mi soledad, mi anhelo, la transformaba en rocío".

"Era natural que por esta razón yo deseara aún más tocar las yemas de sus dedos, pero me contuve. Mi soledad me contuvo. Era una mujer en cuyo cuerpo no se podía esperar que quedasen muchos lugares sensibles".

"—¿Puedo?
—Por favor.
Oí el permiso concedido y me pregunté si lo aceptaría.
—Dilo otra vez. Di «por favor».
—Por favor, por favor.
Me acordé. Era como la voz de una mujer que había decidido entregarse a mí, no tan hermosa como la muchacha que me había prestado el brazo. Tal vez existía algo extraño en ella.
—Por favor —me había dicho, mirándome. Yo puse los dedos sobre sus párpados y los cerré. Su voz temblaba—. «Jesús lloró. Entonces dijeron los judíos: “¡Mirad cuánto la amaba!”»".

"Aunque creo comprender lo que siente una mujer cuando se entrega a un hombre, sigue habiendo en el acto algo inexplicable. ¿Qué es para ella? ¿Por qué ha de desearlo, por qué ha de tomar la iniciativa? Jamás pude aceptar realmente la entrega, aun sabiendo que el cuerpo de toda mujer está hecho para ella".

"—Vámonos a la cama. Nosotros también.
Daba la impresión de que nadie más en el mundo estaba levantado. Estar levantado era el terror".

"Los dedos entrelazados con los míos bajo la manta adquirieron más calor; y el hecho de que no se hubieran calentado a mi propia temperatura me comunicó la más serena de las sensaciones".

"En la muñeca de la muchacha había un pulso delicado. Reposaba sobre mi corazón, de forma que los dos pulsos sonaban uno contra otro. El suyo era al principio un poco más lento que el mío, y al poco rato coincidieron".

"Con una exclamación de alarma lo recogí y apreté con fuerza contra mi pecho. Lo abracé como se abraza a un niño pequeño a quien la vida está abandonando. Llevé los dedos a mis labios".






Yasunari Kawabata

sábado, 18 de noviembre de 2017

Citas: Recibí carta de un amigo que es un reo, está bien y vive en new york - Néstor Kraly

Mister:

´´Sí embocás uno, paseo al perro durante una semana seguida...´´.
Vivían juntos. Y tenían un perro.
El perro , en realidad, era del otro".

"Rafael comentó —cuando el Uruguayo preparaba la picada en la cocina— que el perro reaccionaría igual, lo llamaron por el nombre que lo llamasen.
´´Candome´´...
Y el perro venía.
´´Quiniela´´...
Y el perro venía.
´´Boca junior´´...
Y el perro venía.
´´Primero de Mayo´´...
Y el perro venía".

"—Uruguayo, ¿puede venir a atender las mesas el próximo sábado al club, que hay asado y después baile? —le preguntó uno de la comisión directiva un domingo por la tarde en la tribuna, durante el transcurso de un partido.
—No, me parece que no voy a poder.
—¿Por?...
—¡Y quién va a pasear al perro!".

"Yo no decido nada... para mí va ser más difícil... todo habrá terminado en unos minutos para vos... yo quedo acá, tengo que seguir... con mis pensamientos... y mis recuerdos... y mi pena...".

"Las palabras son sólo un eco. Innecesario. Cuando son eco. Y cuando no son eco de algo, tampoco sirven de nada".

Miss Perkins:

"Tenemos suficiente para alejarnos de este enjambre de seres que nada comprenden y nada aportan, de esta jungla irremisible, y tomar una casa en el campo, tú y yo solos, y disfrutar nuestros últimos años respirando aire puro y en contacto con las cosas bellas de la naturaleza".

"No somos eternos, Max. Yo me miro en el espejo todas las mañanas y debo reconocer las huellas del tiempo... Y lo mismo ocurre contigo; no es ninguna novedad que estás perdiendo la vista gradualmente...".

LSD:

"—El último par de medias nacionales —me dijo súbitamente serio una noche que se quedó a dormir en el bulín—. No me queda mucho: el jetra gris, un pullover, algún lengue. Cuando hayamos gastado todo y repuesto todo por algo made acá, probablemente también habremos cambiado de alma sin habernos dado cuenta".

"Yo no soy de los que viven de segunda para poder morir de primera".

"La encontró tirada una madrugada en el zaguán vecino. Catorce años. A las dos semanas estaba entregado. Pero loco de la vida. Hablaba de ella en plena calle a grito pelado y largaba risotadas incalificables, y la gente lo miraba y él decía qué carajo me importa si yo soy feliz". 

Uncle Sam:

"Tenía ese extraño poder para de pronto aislarse, estuviera, donde estuviese y lo rodeara quien lo rodease, y que a pesar de estar aparentemente allí yo sabía que se encontraba a una distancia enorme".
"—Voy a presentarme —dijo Cacho. Breve, seco, económico.
—¿Como voluntario?
—¡Qué como voluntario! Voy porque me citaron.
—Hay un convenio que firmó Sarmiento, por el cual...
—Déjalo a Sarmiento tranquilo. Voy porque debo ir.
—¡Vos estás loco!".

Gil:
"
—Además... está la carta.

—¿Qué carta?
—No sé que carta. ¡Ese es el problema!".

James Bond:

"—Vos sí que sos pipiolo del año del coro!....
(Sé que como traductor no me las podría rebuscar en la vida. Pero era más o menos como sonaba. O lo que venía a significar)".

Weekend:

"Cuanto mayor es el poder que un hombre alcanza, tanto mayor es su miedo. Frase. Ni mejor ni peor que las otras. Como la cerveza. Ni mejor ni peor".

42:

"—La vida es una sola, muchachos —repetía Beto—. Y está acá para disfrutarla y sacarle el jugo. Y si no la gozas ahora que sos joven, mejor encerrate en un convento o en un escobería. ¡Ser feliz, esa es la única filosofía!".

"—¿Qué pasó?
—¡Era un macho!
—¿Qué...?
—Era un macho, flaco... ¡un macho!
—No...
—Viéndolo ahí desnudo en mi cama, todavía con el corpiño puesto la pintura corrida, mirándome asustado... ¡pensé que iba a vomitarle encima!
—¿Dijo algo?
—"No hagas caso de esa porquería... es un ratoncito sin importancia..." Ratoncito. ¡Era un gato! Le llegaba hasta la rodilla!".





Néstor Kraly 

martes, 14 de noviembre de 2017

Citas: Biografía para encontrarme - Mario Benedetti

"Y en los ahoras y en los puede ser
lo llaman vida si no tiene herrumbre
yo manejo el deseo con mis riendas".

(Paréntesis)

"Lo mejor es abrir el corazón
y llenar el paréntesis con sueños".

(Paréntesis)

"Los pájaros escapan como amores
y como amores vuelven a encontrarnos
son sencillos como las soledades
y repetidos como los insomnios".

(Paréntesis)

"Por ahora el paréntesis prosigue
abierto y taciturno como un túnel".

(Paréntesis)

"O logramos soñar / sólo esperamos
que alguien nos sueñe sin puñales".

(El después)

"De todos modos preparamos
la boca por si vuela un beso
y si no vuela siempre queda
uno que emerge del olvido".

(El después)

"Aunque está hecho de blanduras
el amor es un esqueleto
con vértebras / tuétanos / huesitos
que permanecen mientras el resto
inútil como siempre
se va haciendo ceniza".

(El después)

"Todo está ahí / quiero decir el mundo
mundo que cabe en un espejo roto".

(Corazón de trapo)

"Sí / la patria está allá como está aquí
allá diseminada en pedacitos
aquí pidiendo que la conservemos
en todos los centímetros que somo a".

(Pies de patria)

"El dolor es un precio / no sabemos
el costo inalcanzable de la sabiduría
pensamos y pensamos duramente
y una pasión extraña nos invade
cada vez más tenaz
pero más triste".

(Resumen)

"Resumiendo
no somos los que somos
ni menos los que fuimos
tenemos un desorden en el alma
pero vale la pena sostenerla
con las manos / los ojos / la memoria

tratemos por lo menos de engañarnos
como si el buen amor
fuera la vida".

(Resumen)

"Y la felicidad tal vez consista en eso
en creer que creemos lo increíble".

(Mentiras piadosas)

"Mi abecedario de los sentimientos
sabe posarse en mis queridos nombres
me siento cómodo entre tantas hojas
con adverbios que son revelaciones
sílabas que me piden un socorro
adjetivos que parecen juguetes".

(Libros)

"Quiero quedarme en medio de los libros
en ellos he aprendido a dar mis pasos
a convivir con mañas y soplidos vitales
a comprender lo que crearon otros
y a ser por fin
este poco que soy".

(Libros)

"los años pesan dentro de los ojos
dentro de los oídos y del tiempo
pesan porque no saben de esta nada
y esperan lo que nadie va a brindarles".

(Hartura)

"La esperanza desnuda es un engaño
hay que vestirla con presentimientos
con el dolor tranquilo de los hombres
y cierta desazón de las muchachas".

(Hartura)

"A veces dejo de pensar / y pienso
casi enseguida porque no soporto
sin previo aviso / repentinamente
quedarme sin palabras y vacío".

(Hartura)

"siempre hay un más allá que nos espera
en esta madrugada y en la próxima".

(Madrugada)

"La madrugada es un amanecer
el alba en que el futuro nos recibe
con lo que merecemos
o quién sabe con qué".

(Madrugada)

"El valor pasa por el corazón
y éste le contagia desafíos
que asumen el coraje del silencio
en donde por lo menos se respira".

(Valores)

"Desde el anochecer a la alborada
de la malevolencia hasta el amor
me quedo en el amor
por si las moscas".

(Tentaciones)

"Los jóvenes emigran con su olvido
con sus ganas de todo / deshilachadamente
cuando llegan allá todo es asombro
pero tres días después todo es rutina".

(Los que se fueron)

"Los jóvenes emigran pero a veces les viene
un dolor en el pecho que se llama nostalgia
cuando reciben cartas de aquel barrio lejano
tienen listo un secante para chupar las
[lágrimas".

(Los que se fueron)

"El pobre mundo seguirá rodando
lejos de nuestros párpados caídos
habrá hurtos abusos fechorías
o sea el espantoso ritmo de las cosas".

(Cerrar los ojos)

"Con la misericordia no se juega
porque en el corazón es donde nace
y luego / en un milagro con amores
salta de hueco en hueco y no se cansa".

(Crepúsculo)

"Sabemos que el crepúsculo es efímero
siempre hay una noche que lo mata
ah pero mientras tanto disfrutemos
del manso resplandor de su agonía".

(Crepúsculo)

"Avanzamos metidos en lo nuestro
tu secreto que es mío
mi secreto que es tuyo".

(Lo nuestro)

"Todo lo compartimos en el sueño
oscuro con oscuro
cuerpo a cuerpo

a veces son ternuras del espíritu
abrazos con candado".

(Lo nuestro)

"no sé dónde termina (si termina)
y mientras tanto el corazón me quema".

(Laberinto)

"Hace una semana que estoy de luto
se me murió una idea en el papel".

(Luto)

"Transito en el olvido / sin perdones
y el olvido también está de luto".

(Luto)

"Los olvidos se juntan y acumulan
recordaciones / dones / añoranzas
que estaban en el pozo de la amnesia
ya nunca volverán / son los desdenes
que miran desde lejos
de infinito a infinito
somos sus prisioneros".

(Olvidos completos)

"La guitarra llegó como un consuelo
algo distinto a una carta de amor
a un himno de patria
a una invención gratuita
a un estudio imborrable
a un corazón que late".

(La guitarra)

"Es incómodo sentirse vacío
después de haber gozado
de algunas plenitudes
la pobre vida pasa a ser un hueco
y uno tiende a esconderse en un rincón".

(Añoranzas)

"Pero el misterio es también olvido
todo pasa en la noche todo pasa
pero yo sé que existo
por ahora".

(Existir)

"Lo que duele un desastre no se olvida
la memoria lo guarda bajo llave".

(Catástrofe)

"Las cicatrices son como dibujos
que describen un poco nuestra vida
son un secreto que no se revela
porque el dolor esconde su tristeza".

(Catástrofe)

"Cuando la poesía abre sus puertas
es como si cambiáramos de mundo".

(Cuando la poesía)

"Vivir es transitar la oscuridad
con ojos que se cierran o se abren
lo oscuro por las dudas nos abraza
y se convierte en nuestro nuevo hogar".

(Como un toldo)

"La desesperación es como un puente
que va uniendo el ayer con el mañana
todo se extiende / los desesperados
sufren lloran se engañan se estremecen".

(Desesperación)

"La memoria es un lago de recuerdos
que a veces nos asedia nos inunda
flotan allí pedacitos de suerte
que nos miran se asombran nos vigilan".

(Peldaños)

"Quiero encerrarme en mi insignificancia
en la cueva de mi único ser
yo minúsculo el breve
solo en el universo
rodeado del todo o de la nada".

(Solo en el universo)

"Lo curioso es que cuando
me miro en sus ojos
es como si me enfrentara
con mi alma".


(Estaba allí)


Mario Benedetti

viernes, 10 de noviembre de 2017

Citas: Descorazonados - Ainhoa Escarti

Concavidades y convexidades:

"Más tarde siempre le recorría las manos pensando en todas sus posibilidades, su boca no pedía besos era todo un reto conseguir".

La sorpresa:

"Esperaba tras la puerta en absoluto silencio. Ella tenía que llegar. Él iba a sorprenderla. Diez años juntos, era el momento".

"Pero Ana no estaba sola. Juan tras la puerta lo vio todo. Apretando con la mano la caja del anillo, esperó y esperó".

El sentido de la vida:

"No encontraba sentido a la vida, se encontraba semirespirando, semiexistiendo en el vacío inseguro de lo que no es".

"Su situación era la de un trapecista que intentaba no caer de la delgada línea algunas veces quebradiza".

"No se quería mucho, sabía que no era importante y que los años acabarían corrompiendo lo que consideraba ya podrido. De esta forma desechaba su existencia sin saber muy bien qué hacer con ella".

"Siempre supo que las cosas forzadas no eran reales".

Noche de bar:

"Por un segundo vi unos ojos de un marrón intenso, dueños de un fresco brillar. Y pensó: tengo qué saber quién es".

Despedidas vitales:

"Mirar por mí, ser por un momento vital, la protagonista de mi respirar. Y en este nuevo mundo no hay sitio para las cosas que no quiero, no hay sitio para ti".

Sara y Alberto:

"Alberto buscó a otra para poder volver a dormir.
Sara encontró a alguien con el que empezar a vivir".

Los zafiros:

"El tiempo siempre pasa, incluso cuando no nos damos cuenta".

Nuestra muerte:

"No quedaban libros, no quedaban palabras, no quedaban sonidos, no quedaban miradas, entre tú y yo tan sólo quedaba un mundo, un universo que nos separa alejándonos el del otro".

Vaciar el armario:

"No se fiaba de su memoria, la memoria está hecha de imagen y niebla. Todo empieza como imagen, pero acaba en niebla".

Crónica de la muerte de un corazón:

"Cuando te vi por última vez me di cuenta que tras de ti se fue mi existencia. Supe que eras mi vida y mi agonía, mi luz y mi tormento".

"Al cabo del tiempo me levanté y me dije a todo pulmón:
—No te puedes alimentar de amor, porque él te consume.
Una vez sanada la herida, todo acabó".

Después de ti:

"Cuando te fuiste decidí amputarme el corazón y todavía me sangran las heridas". 

Margaritas muertas:

"Esperó tanto de la vida y esta le dio tan poco que se sentía muerta, acabada".

"Ahora era como un saco triste y sin ganas, infructuosa como las yermas margaritas que había dibujado, unas que jamás vivirán".




Ainhoa Escarti