jueves, 11 de mayo de 2017

Citas: Campos de fresas - Jordi Sierra i Fabra

"(...) Supo que la llamada no podía ser buena.
Ninguna llamada telefónica lo es en la madrugada".

"Tenía agujas clavadas en un brazo, por las que recibía probablemente el suero, un pequeño artilugio fijado en un hombro y conectado a sondas y aparatos que desconocía; un tubo enorme, de unos tres centímetros de diámetro, de color blanco y amarillo, parecía ser el nuevo cordón umbilical de su vida".

"Un coma era como la muerte, aunque con una posibilidad de  despertar, en unas horas o unos días. Una posibilidad".

"Aquí en cambio tengo miedo, a pesar de que siento algo de esa misma paz. La siento porque estoy a sus puertas. Puedo dar un paso y olvidarme de todo para siempre.
Un simple paso.
Pero no puedo moverme".

"El doctor Pons le tendió el pliego de hojas.
—Desde luego, no es Metilendioximetaanfetamina, sino Metilendioxietanfetamina.
El inspector Espinós alzó la vista del análisis de sangre.
—No es éxtasis —aclaró el médico—, sino eva".

"—¿Va a escribir algo sobre nuestra hija? —vaciló el padre de Luciana.
—Debo hacerlo.
—¿Por qué es noticia?
—Es algo más que eso, señor Salas —trató de mostrarse lo más sincero posible, y en el fondo lo era—. Cuando estas cosas pasan la desgracia de una persona suele ser la salvación de otras".

"Creía que un descanso, atemperar los nervios, le vendría bien, y descubría que no, que la soledad era peor. El silencio se convertía en un caos".

"Su padre decía que la adolescencia era la parte de la vida más importante, porque es aquella en la que las personas se abren a todo, se tocan, descubren que están vivas, se sienten, aprenden, sufren la primera realidad de la existencia, aman y buscan ser amadas. El estallido de las emociones".

"Le había sucedido un par de veces, y siempre había sido angustioso.
Querer y no poder. Desear incluso gritar, llamar a alguien, pedir ayuda, y sentirse muerto en vida".

"Nunca había pensado así, porque nunca hasta ahora se había tenido que enfrentar a nada semejante. Ni siquiera cuando murió su abuela. A fin de cuentas era mayor, y ya estaba muerta cuando llegaron ellos. Ahora todo era distinto, era como madurar de golpe. Un latigazo en mitad de la conciencia".

"Puede que ésa sea la clave: luchar.
Sí, la paz estará siempre ahí, al final del camino, pero antes he de pasar por muchas batallas.
Ése es el sentido de la vida, de la partida. No rendirse.
No rendirse jamás".

"El secreto del éxito periodístico era lanzarse siempre, arriesgarse".

"Un juego divertido.
Para eso se es joven, para probar cosas, para experimentar.
Para eso y para desafiarlo todo".

"—Cuando son pequeños sufrimos porque son pequeños y parecen indefensos, y cuando son mayores sufrimos porque son mayores y se creen que lo saben todo —contestó Vicente Espinós".


"Norma se levantó, se había movido todo el día de aquí para allá, como una zombi, respondiendo al teléfono o haciendo cualquier cosa, incapaz de permanecer quieta más allá de un minuto. Cada vez que una emoción le asaltaba, tenía que hacerlo, para no caer en el abismo abierto a su alrededor".







Jordi Sierra i Fabra
                                                                                                                                  

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